Pregunta: Cuando estoy estimulando a mi pareja con mi lengua y voy cerca de su clítoris, o lo que creo que es su clítoris, dice que le duele y me pide que lo haga despacio; hasta sus labios menores. Para mí está bien pero me parece muy duro que ella no quiera que la toque allí por el dolor. Parte del problema es que no creo que ella sepa dónde está su clítoris; ella dijo que nunca se había masturbado. Me pregunto qué debo hacer. ¿Debo seguir intentando? Ella dice que se siente bien cuando yo estoy allí abajo, pero no creo que haya alcanzado el orgasmo con estimulación labial.

Respuesta: Cuando las chicas y las mujeres no aprenden a masturbarse, a veces no saben qué esperar durante el sexo en pareja, incluso el tipo e intensidad de las sensaciones. Todo es totalmente extraño para ellas física y mentalmente. Si su clítoris es muy sensible, su cerebro puede no saber cómo manejar estas sensaciones intensas. No tiene la experiencia en procesar fuertes impulsos nerviosos. Como resultado, puede evitar todo lo que le causa estas sensaciones. Ella también puede ver subconscientemente todas estas sensaciones sexuales como malas e indeseables. Esta es la razón por la que la auto-exploración y la masturbación son tan importantes para el desarrollo sexual femenino.

El clítoris, especialmente el glande, puede ser exquisitamente sensible al toque. Además, la línea entre dolor y placer es a menudo muy delgada. Hay muchas mujeres que poseen un clítoris que no puede ser directamente estimulado. En esta situación, simplemente no hay forma correcta o placentera de hacerlo. Cuando la mujer tiene un clítoris muy sensible y su pareja persiste tocándolo, usualmente sólo la enloquece, ya que es doloroso, no placentero. Probablemente a usted no le gustaría si alguien persistiera en golpear su pulgar con un martillo; acá se aplica el mismo principio.

Describo cómo encontrar su clítoris arriba. Vea también la información en la sección Anatomía.

Pídale permiso para mirar y examinar su vulva. Si consiente, que se desvista debajo de la cintura y que se siente en una silla reclinable o que se siente contra la cabecera de la cama. Tendrá que tener a mano un lubricante de base acuosa; como gel KY. También tenga un espejo de mano para que ella pueda ver lo que usted está haciendo. De esta manera pueden explorar juntos. Luego muy lenta y suavemente comience a explorar su vulva. Toque su monte de Venus y labios mayores suavemente. No oprima o pinche, use movimientos cariñosos. Mantenga un contacto constante con su vulva tanto como sea posible. Pregúntele lo que se siente bien. ¿Le gusta lo que está haciendo? Aplique un poco de lubricante y vea cómo cambia eso las sensaciones que experimenta. Si su pelo púbico es grueso y oscurece su visión, pregúntele si puede recortarlo. Entonces divida sus labios mayores y explore sus estructuras internas. Aplique más lubricante. Nuevamente, pregúntele lo que se siente bien. Al principio evite su clítoris. Acaricie suavemente ambos lados de sus labios menores. Cuando esté cómoda con su toque y las sensaciones, aplique lubricante al capuchón de su clítoris; use lubricación en abundancia. (Téngala sentada sobre una toalla si no desea que el lubricante llegue a la silla o a la cama.) Si en algún punto ella se pone incómoda con lo que está haciendo, deténgase y repita el ejercicio luego de un día o dos; no la empuje o presione. Usando un toque muy ligero, explore su capuchón y cuerpo del clítoris. Deslice el capuchón atrás y adelante. Muévalo en círculos y atrás y adelante. ¿Ella siente bien esto? Pase un tiempo haciendo esto. Luego deslice gentilmente su capuchón hacia arriba si puede. Si puede ver su glande clitoridiano, aplique a él lubricante adicional. No toque su glande clitoridiano con el dedo seco; si no use saliva. Vea si hay alguna manera de tocar su clítoris que ella sienta agradable. Si toques realmente suaves le hacen cosquillas o no son dolorosos pruebe usar un poco más de presión; masajes y caricias. Si le duele, simplemente deténgase. Si esto es así, probablemente no podrá tolerar la estimulación clitoridiana directa. Si ella lo permite y parece disfrutar o está abierta a ello, repita el ejercicio de arriba varias veces o considere hacerlo una parte habitual de sus actividades sexuales. Una vez que tenga cierta práctica, pruebe estimularla hasta el orgasmo usando lo que ha aprendido. No espere que ella tenga un orgasmo; sólo explore medios de darle placer. Trate de reservar al menos una hora para cada sesión; no tengan coito, hágala el centro de atención. Explore todo su cuerpo, no solamente su vulva. La información dada arriba también se presenta en la página sobre Masaje clitoridiano.

Una vez que tenga idea de la sensibilidad de las diferentes estructuras, intente la estimulación oral de nuevo. Si en algún punto antes de desarrollar las habilidades anteriores ella pide específicamente la estimulación oral de su vulva, hágalo de la manera que se lo pida. Como esbocé arriba, acérquese haciendo el trabajo al clítoris lentamente; comenzando desde afuera lentamente muévase hacia su clítoris. Dele tiempo a su cuerpo y a su mente de excitarse sexualmente. Estimule oralmente su cuerpo entero; comience por su rostro yendo hacia sus pies y después volviendo hacia su vulva. Pase por alto su vulva en el viaje de ida hacia los pies.

Provéale algún estímulo positivo para que explore la masturbación. Si sabe que tiene fuertes sentimientos en contra, entonces es mejor dejar el tema. Si éste es el caso, si aprende a disfrutar su toque puede volverse naturalmente curiosa sobre sí misma. Si ella está cómoda teniéndolo tocando su vulva cuando hace el examen, pregúntele si no le gustaría probarlo por sí misma. Cómprele una copia del libro de Betty Dodson Sex for One: The Joy of Self-Loving (Sexo para Una: La Alegría del Auto-Amor) o For Yourself: The Fulfillment of Female Sexuality (Para Usted Misma: La Satisfacción de la Sexualidad Femenina) por Lonnie Barbach. Cómprele un vibrador de buena calidad; Hitachi Magic Wand (Varita Mágica Hitachi) o equivalente. Si no se interesa o se resiste entonces no la presione o moleste. Necesita aprender. A veces es sólo una cuestión de darse permiso para masturbarse, puesto que sus padres o la sociedad no se lo han dado. También pueden verse masturbándose mutuamente.

No esté demasiado preocupado por si tiene un orgasmo. Primero usted debe aprender a hacerla sentir bien dándole placer, y desarrollando su confianza. Háblele de sus expectativas y preocupaciones, y escúchela. Compre cualquiera de los libros de arriba y léanlo juntos. Muéstrele este sitio web y charlen la información dada, luego exploren otros sitios web. Sobre todo, diviértanse.


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